Mostrando entradas con la etiqueta Diabetis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diabetis. Mostrar todas las entradas

13/10/17

Diabetes, una dolencia silenciosa y traicionera [13-10-17]


Diabetes, una dolencia silenciosa y traicionera

Además de silenciosa, es traicionera. Así la califican los endocrinólogos: la diabetes, una enfermedad que, afecta a ocho de cada cien colombianos y que -observación grave- está atacando a un número cada vez mayor de niños y adolescentes.

Cuando en realidad, la diabetes de la que hablamos, la mellitus, era hasta hace poco considerada como enfermedad de adultos. Y por ello se le llamaba precisamente diabetes tipo II o del adulto.

Pero resulta que en estos últimos años las entidades mundiales de salud han hecho un llamado de alarma: la obesidad, el sedentarismo y la malnutrición (generalmente por exceso) están causando estragos en la población. Entre los adultos, con el incremento de enfermedades como el cáncer, el infarto y precisamente la diabetes. En los niños y adolescentes, con trastornos cardiovasculares y también con diabetes.

El incremento de la enfermedad en el mundo ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a advertir que, de no corregirse la situación, hacia el 2020 la enfermedad se habrá convertido en una epidemia mundial.

Y esta no es una advertencia que se pueda descuidar. La diabetes es una enfermedad incurable pero controlable, que implica gastos inmensos en el tratamiento de la enfermedad y sus complicaciones, así como incapacidades y muertes. El diabético debe poner atención a lo largo de los años a las instrucciones de su médico, pero le es posible desarrollar una vida normal y, lo que es muy importante, con excelente calidad.

En situación contraria, una diabetes mal controlada o francamente no controlada comienza a corroer –por decirlo de alguna forma- distintos organismos y, mientras causa daños en los ojos, el corazón, los riñones, pone en serio peligro la vida de la persona. Esto explica el calificativo de traicionera que los médicos le dan.

Ante esta evidencia, a las personas les corresponde estar atentas. No se trata de detectar síntomas porque la diabetes no se manifiesta con síntomas –de allí su calificativo de silenciosa- sino de controlar los niveles de glicemia en la sangre. Una medida que salva muchas vidas, y que debe hacerse por lo menos una vez cada dos años, siempre y cuando no existan factores previos de riesgo o dudas.

Los niveles de glicemia (o azúcar) en la sangre se los tienen que controlar tanto adultos como niños y, con igual razón, los ancianos. La diabetes tipo II se desarrolla en cualquier momento y cualquier persona, sin previo aviso. Sí pueden existir factores de riesgo que obligan a una mayor atención, como lo es la herencia. Pero éstos no son determinantes.

Veamos la diabetes con mayores detalles:

¿Qué es? En términos simples, se define la diabetes como un desorden del metabolismo que ocurre cuando el cuerpo transforma en energía los alimentos que recibe. Durante el proceso de digestión, los alimentos se descomponen y de ellos se desprende la glucosa, mayor fuente de combustible para el cuerpo. Esta glucosa pasa a la sangre desde donde la insulina, hormona segregada por el páncreas, le permite entrar a las células.

En las personas diabéticas, pueden ocurrir dos problemas:

- El páncreas no produce insulina o la produce en muy pequeñas cantidades (diabetes tipo I, antes conocida como juvenil). A diario, la persona debe recibir insulina en dosis especificadas por su médico.

- Las células del cuerpo no responden a la insulina (diabetes tipo II). El tratamiento varía según el caso pero comienza con un control estricto de la alimentación y una rutina de ejercicios. Si no responde, se le formulan medicamentos.

Síntomas. No existen realmente. Sin embargo, la persona puede sentir más hambre que la normal, sed y deseos de tomar líquidos, un mayor volumen de orina. Puede igualmente perder peso.

Prevención. Aunque la diabetes sigue siendo una enfermedad incurable, y de todos modos es casi imposible evitarla, los médicos recuerdan que es posible prevenir que se desarrolle y demorar la aparición de complicaciones.

En el primer caso –o sea el de prevenir el desarrollo- se establece la calificación de la prediabetes. Esto significa que los niveles de glicemia son altos pero no alcanzan las cifras propias de la diabetes. Están en estadio previo. A ese momento, la persona que inicia un control riguroso de sus hábitos de vida (de los que se habla más adelante), y que se mantiene bajo vigilancia médica, puede lograr que la enfermedad no se desarrolle o, por lo menos, tarde mucho más en hacerlo.

En el segundo caso –atrasar las complicaciones- la persona debe mantenerse bajo estricto control del médico, siguiendo sus instrucciones en cuanto a la alimentación apropiada, la rutina diaria de ejercicios, la pérdida de peso (cuando hay sobrepeso y/o obesidad), y, cuando es necesario, la toma de medicamentos. La endocrinología actual basa el éxito de los tratamientos en la dieta y los ejercicios como medida primordial y primaria, antes de formular los medicamentos.

Hábitos y riesgo. La obesidad, el sedentarismo, las dietas desequilibradas con excesos de grasas y azúcares son factores principales de riesgo para la aparición de la diabetes tipo II. Influyen igualmente de manera importante el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.

En consecuencia, cuando se habla de cambiar los hábitos de vida, se busca ante todo:

- controlar el sobrepeso - asumir una dieta alimentaria en la que se incluyan las cantidades recomendadas por el médico de cada uno de los nutrientes que requiere. No se puede abusar ni siquiera de alimentos tan saludables como son la fruta.

- Hacer ejercicios de acuerdo con un programa o rutina que le diseñe a cada persona particular el especialista.

- En algunos casos, según lo considere el médico, se pueden tomar vitaminas que ayudan a combatir la oxidación de tejidos o la presencia de radicales libres de oxígeno.

- En Colombia, la Asociación Colombiana de Diabetes organiza programas completos de tratamiento y educación a las personas con diabetes y a sus familiares. Se recomienda acudir a la sede de las distintas filiales de la misma asociación para recibir información científica garantizada.

4/5/17

Un análisis sugiere que tener la cintura grande eleva el riesgo de diabetes [4-5-17]

.
Un análisis sugiere que tener la cintura grande eleva el riesgo de diabetes

Las altas tasas de diabetes tipo 2 en EE. UU. en comparación con Reino Unido podría deberse a mayores niveles de grasa en la cintura

Tener una cintura de mayor tamaño, en lugar de factores tradicionales como la obesidad, es la razón principal de por qué Estados Unidos tiene un mayor índice de diabetes que Inglaterra, señalan los investigadores.

Los nuevos hallazgos aportan más evidencia de que el exceso de grasa en la parte central del cuerpo es un riesgo para la salud y sugieren que los estudios de la diabetes tipo 2 deberían centrarse en el tamaño de la cintura junto con los factores de riesgo tradicionales, señalaron investigadores estadounidenses y británicos.

La diabetes se presenta en aproximadamente el 16 por ciento de los hombres estadounidenses, el 14 por ciento de las mujeres estadounidenses, y en el 11 por ciento y 7 por ciento de los hombres y mujeres de Inglaterra, respectivamente, apuntaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de RAND Corp., una organización de investigación sin fines de lucro.

Cuando los investigadores analizaron los estudios sobre la salud y los estilos de vida de las personas de Estados Unidos e Inglaterra, no encontraron ninguna relación entre las mayores tasas de diabetes de Estados Unidos y los factores de riesgo convencionales, tales como edad, tabaquismo, nivel socioeconómico o índice de masa corporal (la relación de la estatura en función del peso que se utiliza para medir el sobrepeso y la obesidad).

Pero sí encontraron que las cinturas de los hombres estadounidenses eran en promedio 3 centímetros (1.5 pulgadas) más grandes que las de los hombres de Inglaterra. Y que las cinturas de las mujeres estadounidenses eran en promedio 5 centímetros (2 pulgadas) más grandes que las de las mujeres de Inglaterra.

Además, las mujeres estadounidenses eran mucho más propensas que las mujeres de Inglaterra a afrontar un mayor riesgo de diabetes debido al tamaño de su cintura (69 frente a 56 por ciento), mientras que los hombres estadounidenses sólo tenían un riesgo de diabetes ligeramente más alto relacionado con el tamaño de su cintura que los hombres de Inglaterra, apuntaron los autores del estudio.

"Los estadounidenses tienen más grasa alrededor de la cintura que los ingleses, y ese fue el único factor que explicó en su mayoría las tasas superiores de diabetes observadas en Estados Unidos, especialmente entre las mujeres estadounidenses. El tamaño de la cintura es el factor de riesgo faltante que debe ser estudiado", señaló en el comunicado de prensa el coautor del estudio James P. Smith, presidente corporativo de economía en RAND Corp.

Los hallazgos del estudio aparece en la edición en línea del 7 de octubre de la Journal of Epidemiology and Community Health.
/

15/4/17

El problema con la diabetes tipo 2 que nunca te habían contado

El problema con la diabetes tipo 2 que nunca te habían contado

Un doctor británico afirma que esta dolencia, una de las más extendidas del mundo, no es realmente una enfermedad, y la comunidad médica replica que eso "es una burrada"

elconfidencial.com

“Usted está gorda, no enferma”, es la tesis de Sir Muir Gray, premiado doctor británico de sienes plateadas y laureado por sus pioneros trabajos en diagnóstico fetal e infantil. La diabetes de tipo 2 no existe, insiste el veterano médico, causando un considerable revuelo entre la comunidad sanitaria. “Deberían llamarlo síndrome de deficiencia caminadora”, ironizó la semana pasada el célebre doctor, negando que esta dolencia —que en España se estima que afecta a más del 10% de la población— sea realmente una enfermedad y “achacando su existencia a los hábitos de la vida moderna”.

En el mundo, se estima que hay cerca de 350 millones de personas afectadas por este problema. En España, según la Federación de Diabéticos Españoles, casi cuatro millones. Los casos se han triplicado en los últimos 20 años. Aproximadamente, el 90% de los diagnósticos se encuadran en el de la diabetes de tipo 2. La cantidad de dinero gastado por las administraciones al respecto es muy elevada. Se estima que en 2012 esta dolencia fue la causante directa de 1,5 millones de muertes y que otros 47 millones padecieron consecuencias muy serias, como infartos, ceguera o amputaciones de miembros. Sin embargo, algunos médicos españoles matizan estas cifras y achacan a los informes a través de los cuales se extraen los datos el “no ser muy serios desde el punto de vista metodológico”.

“Lo que ha dicho Gray, expresado de ese modo y sin matices, es una barbaridad”, estima el doctor Carlos Martínez. “El tratamiento como una enfermedad, con medicación incluida, disminuye la mortalidad de una dolencia que lleva aparejados problemas, por ejemplo vasculares, muy graves. Otra cosa es que lo primero sea perder peso y, en concreto, volumen abdominal”, apunta Martínez. "¡Es una burrada, me parece fatal!", coincide el Dr. José Ramón Calle, especialista en endocrinología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y asesor de la Fundación para la Diabetes.

"Es la epidemia del siglo XXI, la diebesidad", exclama Calle, que le concede a Gray "que tiene razón en que es una enfermedad que tiene que ver con el estilo de vida, pero hay muchos otros factores en juego". Calle, apoyándose en todas las publicaciones y estudios de las asociaciones más prestigiosas, además de su propia experiencia clínica, es partidario del uso de fármacos "desde el mismo momento del diagnóstico, y, en muchas ocasiones, en situaciones intermedias con valores altos de azúcar en sangre".


Epidemia del siglo XXI


Cristina Ramón fue diagnosticada con prediabetes. Le recetaron metformina. Y, por supuesto, hábitos de vida saludables. “No debía comer hidratos de carbono, porque generan mucha azúcar en sangre, y debía hacer deporte, claro”. La comunidad médica española, una buena parte de ella, sí está de acuerdo con Gray en que recetar casi 10 pastillas al día a gente cuyo problema se podría resolver “simplemente perdiendo peso y moviéndose un poco” es muy excesivo. Ramón perdió interés en sus pastillas y realmente nunca llegó a tomárselas. Hasta la fecha, no ha tenido ningún problema. “Nos salva que hasta un 50% de la gente a quien se le han prescrito pastillas directamente no se las toma”, reflexiona en un foro de debate de médicos de familia Josep Franch.

Pero parece que hay un problema previo que el doctor José Javier Mediavilla resume en una pregunta: “¿Cómo diagnosticar la diabetes?”. Porque en ese aspecto sí que parece que hay algunos médicos disconformes con los procedimientos actuales. “Hay gente que nunca va a necesitar tratamiento farmacológico y que incluso puede ser contraproducente”, consideran.

Lo cierto es que tener un nivel elevado de azúcar en sangre no implica necesariamente tener diabetes ni ninguno de los problemas graves asociados a la dolencia. "Está claro que en los últimos tiempos se está diagnosticando un poco a la ligera, pero siempre será mejor eso que dejar de tratar correctamente un caso que lo necesite", puntualiza Martínez.

Franch va más allá de Mediavilla e ironiza sobre varios de los estudios que comparan al diabético con el infartado en cuanto a riesgo vascular se refiere. "¿Alguien duda de que la industria farmacéutica está detrás de la difusión, propagación y magnificación de esta afirmación?", se pregunta retóricamente el doctor.

La realidad es que la escandalosa afirmación del sanitario británico, que no esconde los graves riesgos para la salud a largo plazo de la diabetes, tiene una base de razón, incluso de tipo práctico: “Lo peor de diagnosticarla como una enfermedad que además es crónica es que la gente la entienda como que tiene artritis reumática. Es decir, que se limiten a medicarse, cuando los problemas desaparecerían si se moviesen del sillón”. Entre sus consejos, está el de ver la televisión con el mando a distancia "bien lejos de tu alcance" y esperar aguantando sobre una sola pierna a que concluyan los anuncios.


Frivolidad


Desde la Fundación para la Diabetes, muestran cierta incredulidad ante las afirmaciones de Gray. Esta asociación ha presentado al Gobierno unas propuestas para favorecer el tratamiento de esta enfermedad que van justo en sentido contrario a los argumentos esgrimidos por el médico británico. Por ejemplo, sugieren que se creen "unidades multidisciplinares contra la diabetes en todos los hospitales de referencia". También, y ahí sí están más en sintonía con el polémico doctor, "incrementar los fondos para hacer campañas de concienciación en la vida saludable para poder evitar la diabetes de tipo 2". Por cierto, y para aquellos que se lo pregunten, la diabetes de tipo 1 es en la que los niveles de azúcar en sangre son muy altos porque el páncreas no produce insulina.

En definitiva, el debate viene dado de nuevo por una cuestión de psicología moderna: “¿Para qué hacer un esfuerzo si hay una pastilla milagrosa que me lo evita?”. Sin embargo, recuerda el doctor Martínez, “no conviene frivolizar en exceso con cuestiones de salud que tienen como resultado final la muerte”.

17/3/17

Diabetes en adolescentes [17-3-17]


Diabetes en adolescentes

La idea de que un niño sano, debe estar rellenito y regordete, permanece y es secuela de los días de pobreza y tuberculosis. El adolescente puede ser diabético si padece de la diabetes tipo 1, insulinodependiente de aparición en su niñez o adolescencia, o si por el contrario sufre de diabetes 2, no insulinodependiente, hoy en ascenso en todo el mundo, tanto en países desarrollados como en aquellos que aún no lo son.

La diabetes 2 en los adolescentes es por frecuencia un tipo de diabetes hasta hace pocos años mal referida y pobremente diagnosticada en ellos; hoy en día este tipo de diabetes, hace su creciente aparición en los niños o adolescentes obesos y ha contribuido por ello a aumentar las cifras de prevalencia de la diabetes mellitus en todo el mundo hasta un 10%. Se presenta en las personas (niños o adolescentes) con sobrepeso u obesidad y sedentarismo, comportándose como un proceso evolutivo de inicio con hiperinsulinemia, hasta alcanzar daños definitivos en las células beta del páncreas (muerte celular) y aparición temprana de la diabetes mellitus del adulto como respuesta al grado de obesidad y sedentarismo presente en esos seres.

La obesidad hoy en día es un hecho preocupante en todo el mundo y puede ser considerada como una epidemia mundial responsable del aumento de la diabetes tipo 2. La vida sedentaria y la obesidad permanecen unidas en el desarrollo de la diabetes mellitus. En los EE.UU. de Norteamérica aproximadamente el 64 por ciento de los adultos sufren de sobrepeso y el 31 por ciento son obesos, fruto de que las sociedades en todo el mundo se están distanciando de las comidas tradicionales y sus métodos de preparación, para fácilmente caer en la ingesta de alimentos procesados elaborados en masa, que muy comúnmente aportan un mayor número de grasas y calorías y menos fibras y micro nutrientes.

Los padres tenemos la tarea de enfrentarnos duramente desde ahora contra los malos hábitos dietéticos del niño y el adolescente, evitarles el sedentarismo, la obesidad y salvarlos en un futuro de la diabetes mellitus y sus tempranas complicaciones, tengan o no antecedentes de diabetes en la familia; ellos luego nos lo agradecerán.

Por favor, no fume, el cigarrillo es nocivo para la salud.

19/1/17

La cirugía para perder peso podría ser mejor que la dieta y el ejercicio como tratamiento para la diabetes tipo 2 [19-1-17]


La cirugía para perder peso podría ser mejor que la dieta y el ejercicio como tratamiento para la diabetes tipo 2

Tras el procedimiento, muchos pacientes ya no necesitan medicamentos, según unos investigadores

En un pequeño estudio con pacientes obesos, la cirugía para perder peso fue mejor para mantener a raya a la diabetes tipo 2 que la dieta y el ejercicio solos, informan unos investigadores.

De hecho, tres años tras la realización de la cirugía para perder peso, más de dos terceras partes de los que se habían sometido a un procedimiento llamado derivación gástrica de Roux-en-Y para encoger el estómago no necesitaban ningún medicamento para la diabetes. Y un tercio de las personas que se decidieron por el procedimiento conocido como bandas gástricas ajustables ya no necesitaban los medicamentos para la diabetes tres años después de la cirugía, halló el estudio.

"Los tratamientos quirúrgicos se muestran promisorios debido al control duradero y a largo plazo de la diabetes tipo 2 en personas con obesidad", dijo la investigadora principal, la Dra. Anita Courcoulas, profesora de cirugía en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh.

El informe fue publicado en línea el 1 de julio en la revista JAMA Surgery.

Los investigadores reclutaron a 61 pacientes obesos con diabetes tipo 2 para el estudio. Tenían entre 25 y 55 años de edad. Los investigadores asignaron aleatoriamente a los voluntarios del estudio a un programa intensivo de pérdida de peso durante un año seguido de un programa menos intensivo durante dos años, o a una cirugía para perder peso. Algunos pacientes se sometieron a una derivación gástrica de Roux-en-Y y otros a una operación de bandas gástricas ajustables.

La derivación gástrica de Roux-en-Y reduce el tamaño del estómago hasta el de una bolsa pequeña (más o menos el tamaño de un huevo), lo que reduce la cantidad de comida que se puede comer. La operación de bandas gástricas ajustables restringe el tamaño de apertura del estómago, lo que también reduce la cantidad de comida que se puede comer.

En cuanto a la diabetes tipo 2, los investigadores hallaron que la mejoría fue mayor en los grupos quirúrgicos que en el grupo del tratamiento solamente del estilo vida. El 40 por ciento de los pacientes que se sometieron a la derivación gástrica de Roux-en-Y y el 29 por ciento que se sometieron a la operación de bandas gástricas ajustables consiguieron la remisión total o parcial de la diabetes a los tres años, dijo Courcoulas. No se observó ninguna remisión en las personas del grupo no quirúrgico.

Además, las personas que se sometieron a la derivación gástrica de Roux-en-Y perdieron un 25 por ciento de su peso inicial, los pacientes que se sometieron a la operación de bandas gástricas ajustables perdieron un 15 por ciento, y los que participaron solamente en el programa de dieta y ejercicio habían perdido algo menos del 6 por ciento de su peso inicial a los 3 años, indicó Courcoulas.

"Nuestro estudio aporta evidencias de que tres años después, los tratamientos quirúrgicos son mejores que la modificación del estilo de vida por sí sola para el tratamiento de la diabetes tipo 2", dijo Courcoulas.

El costo de la cirugía para perder peso varía, pero el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) estima que el precio oscila generalmente entre los 20,000 y los 25,000 dólares. La cobertura del seguro para estos procedimientos depende de la compañía de seguros.

Los riesgos asociados con estos procedimientos son similares a los de otras cirugías. Dichos riesgos pueden incluir hemorragias, infecciones y coágulos sanguíneos que pueden llegar hasta los pulmones, según el NIDDK.

El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de Diabetes del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York, señaló que después de estas operaciones, los pacientes ven cómo la diabetes se desvanece, pero con el tiempo es probable que vuelva.

Cuando la diabetes vuelve, se ha de tratar. "Pero los pacientes necesitan menos medicamentos y es más fácil tratarlos", dijo.

Zonszein dijo que la cirugía para perder peso puede ser particularmente efectiva para los pacientes obesos más jóvenes para los que los medicamentos para la diabetes no estén funcionando bien.

"Para estas personas jóvenes, yo recomiendo la cirugía bariátrica y cada vez la estamos usando más", dijo. "No es una mala opción para las personas jóvenes con una enfermedad agresiva".

Para los pacientes de mediana edad y mayores, Zonszein dijo que prefiere controlar la diabetes con medicamentos.

2/11/15

La diabetes y la depresión pueden ser una calle de doble sentido [2-11-15]

.
La diabetes y la depresión pueden ser una calle de doble sentido

Pero los expertos anotan que factores como la obesidad y la inactividad podrían también tienen que ver

Un estudio reciente señala que la diabetes y la depresión son afecciones que pueden fomentarse mutuamente.

La investigación, llevada a cabo en la Universidad de Harvard, encontró que los participantes del estudio que estaban deprimidos tenían un riesgo mucho mayor de desarrollar diabetes, mientras que los que sufrían de diabetes tenían un riesgo mucho mayor de depresión, en comparación con los participantes saludables del estudio.

"Este estudio indica que estas dos dolencias pueden influenciarse entre sí, convirtiéndose así en un círculo vicioso", señaló el Dr. Frank Hu, coautor del estudio y profesor de nutrición y epidemiología de la Facultad de salud pública de la Harvard en Boston. "Así, la prevención primaria de la diabetes es importante para prevenir la depresión y viceversa".

En Estados Unidos, alrededor del diez por ciento de la población tiene diabetes y el 6.7 por ciento de las personas mayores de 18 años experimenta depresión clínica cada año, según los investigadores.

Los síntomas de la depresión clínica incluyen ansiedad, sentimientos de desesperanza o culpa, comer o dormir demasiado o demasiado poco, y una pérdida de interés en la vida, las personas y las actividades.

La diabetes se caracteriza por hiperglucemia y una incapacidad de producir insulina. Entre sus síntomas están micción frecuente, sed inusual, visión borrosa y entumecimiento de manos o pies.

Alrededor del 95 por ciento de los diagnósticos de diabetes son del tipo 2 y con frecuencia son precipitados por la obesidad.

Los investigadores encontraron que las dos cosas pueden ir de la mano.

El estudio dio seguimiento a 55,000 enfermeras durante diez años, reuniendo datos a través de cuestionarios. Entre las más de 7,400 enfermeras que se deprimieron, había un riesgo de desarrollar diabetes 17 por ciento más alto. Las que tomaban antidepresivos tenían un riesgo 25 por ciento superior.

Por otro lado, las más de 2,800 participantes que desarrollaron diabetes eran 29 por ciento más propensas a deprimirse y las que tomaban fármacos estaban en riesgo aún mayor, que aumentaba cuando el tratamiento se hacía agresivo.

Tony Z. Tang, profesor adjunto del departamento de psicología de la Universidad Northwestern, dijo que a las participantes que tomaban medicamentos para sus dolencias les iba peor porque sus enfermedades eran más graves.

"Ninguno de esos tratamientos son curas, a diferencia de los antibióticos para las infecciones. Los pacientes deprimidos que toman antidepresivos y los diabéticos que toman insulina con frecuencia siguen sufriendo sus síntomas principales", apuntó Tang. "A esos pacientes les va peor a largo plazo porque están más graves que otros pacientes".

Tang advirtió que no se deben sacar demasiadas conclusiones del estudio. Anotó que las correlaciones entre diabetes y depresión declinaron de forma marcada cuando se controlaron el peso excesivo y la inactividad en el estudio.

"Esto sugiere que gran parte de la correlación observada entre la depresión y la diabetes proviene de variables que confunden", aseguró. "En términos sencillos, ser gordo y tener un estilo de vida malsano hace que la gente tenga más probabilidades de sufrir depresión y [también] diabetes".

Pero si la investigación establece una conexión firme entre las dos enfermedades, podría ayudar a avanzar el tratamiento, añadió Tang.

"Si se establece una conexión causal sustancial entre los dos trastornos, sería más bien novedosa y podría en potencia cambiar la forma que los comprendemos y tratamos", señaló Tang.

El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de Diabetes del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York, dijo que establecer relaciones causales es difícil en un estudio basado en cuestionarios, porque los informes de los propios participantes pueden ser imprecisos.

"No es ideal", comentó. "Es difícil decir qué causa qué, si uno causa el otro. Es muy difícil de aclarar".

Se necesita un estudio de mayor tamaño, controlado y aleatorio, apuntó Zonszein, que también es profesor de medicina clínica del Colegio de Medicina Albert Einstein en la ciudad de Nueva York.

Pero felicitó la investigación, y anotó que rastrear un número tan elevado de sujetos "durante largo tiempo" fortaleció los hallazgos.

Hu, que también es profesor de medicina en la Universidad de Harvard, aseguró que las conclusiones del estudio eran válidas. Cuando dos afecciones comparten los mismos factores de riesgo (obesidad y falta de ejercicio), "podemos seguir diciendo que están relacionadas, y que la una es tanto causa como consecuencia de la otra", explicó.

La depresión puede afectar los niveles de glucemia y el metabolismo de la insulina a través de un aumento del cortisol, contribuyendo a malos hábitos alimenticios, el aumento de peso y la diabetes, señaló.

"Por otro lado, la gestión de la diabetes puede causar cargas y estrés crónicos, que a largo plazo pueden aumentar el riesgo de depresión", apuntó Hu. Las dos "están relacionadas con sólo a través de la conducta, sino también de la biología".
 

31/10/15

Consumir café disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y Diabetes tipo 2


Consumir café disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y Diabetes tipo 2

Los beneficios son corroborados por investigadores de las universidades de Helsinki y Harvard, invitados al I Seminario Internacional de periodismo científico Toma Café.


elheraldo.co

Especialistas de las universidades de Helsinki y Harvard presentaron evidencias científicas en el I Seminario Internacional de Café y Salud realizado hoy en Bogotá.

El consumo de café, la bebida por excelencia de Colombia, no es perjudicial para la salud según lo ratifican las evidencias de estudios presentadas por expertos invitados al I Seminario Internacional de Salud que se realizó hoy en Bogotá.

Esta jornada académica, organizada por el Programa Toma Café, convocó al doctor Jaakko Tuomilehto, investigador de la Universidad de Helsinki de Finlandia y Presidente Honorario de la Asociación Mundial de Diabetes y al Profesor Jorge Chavarro, investigador de la Escuela de Salud Pública y de la Escuela de Medicina de la Universidad Harvard.

Ambos expertos revelaron que estudios recientes confirman que tomar café de forma habitual reduce en un 33% el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular y también actúa como un nivelador de la glucosa en el cuerpo, bajando las probabilidades de desarrollar un cuadro de diabetes tipo II, en personas propensas.
 

23/7/15

Diabetes, principal causa de muerte [23-07-15]

 
Diabetes, principal causa de muerte

Más de 10 millones de mexicanos padecen la enfermedad

Debido al alto índice de personas diabéticas en México, se ha considerado a esta enfermedad la principal causa de muerte en nuestro país, ya que existen 10.9 millones de diabéticos, por lo que es considerado ya como un problema de salud pública, comentó Rogelio Tapia González, especialista en endocrinología.

Comentó que según datos proporcionados por el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (Cenavece) de la Secretaría de Salud Federal, cada dos horas mueren once personas por complicaciones derivadas de este mal, mismo que registra 176 millones de personas con la enfermedad a nivel mundial.

Aseguró que debido a las altas cifras, se puede situar a la diabetes en el tercer lugar de mortalidad general y primera como causa única. «Este problema de salud también se convierte en una gran carga, ya que en nuestro país el gasto anual relacionado con el tratamiento de la diabetes fue calculado en trece millones 310 pesos».

Tapia González comentó que cada año se diagnostica un aproximado de 130 mil casos nuevos en el país, por lo que se estima que diariamente 356 personas se saben diabéticas. «Si sigue de esta manera esta tendencia mundial, se espera que en 25 años más esta cifra se duplique a 370 millones de personas con el padecimiento».

Comentó que cuando una persona sabe que tiene el padecimiento, debe conocer que a pesar de que esta enfermedad no es curable, se puede controlar de forma efectiva a través de una serie de medidas que, si son llevadas adecuadamente, permiten que una persona diabética retrase las complicaciones y mejore su calidad de vida. «La diabetes es una enfermedad crónica-degenerativa que se caracteriza por la incapacidad del organismo para usar apropiadamente la glucosa sanguínea que adquirimos a través de los alimentos como almidones, productos lácteos, frutas y vegetales, por lo que cuando el organismo funciona de forma normal, nuestros niveles de glucosa o azúcar en la sangre se elevan luego de alimentarnos. Una vez que se encuentra ahí, la insulina -hormona fabricada por el páncreas- es la encargada de eliminarla de la sangre y la distribuye a las células.

«Sin embargo, un mal funcionamiento de este órgano productor de insulina conlleva a la alteración de la producción conocida como diabetes mellitus no insulino dependiente, mientras que la diabetes mellitus insulino dependiente es aquella en la que el páncreas está incapacitado para producir insulina, alteración que se puede deber a factores genéticos, infecciosos e inmunológicos».